3 Años de Tortura Emocional, Denuncias Falsas, Drogas y Alienación Parental

Escrito por Sven, Publicado 14 Jul.20212 Comentarios

Hoy, te cuento la triste historia de Fulanito, un padre separado que ha vivido un auténtico calvario en los últimos años. Fulanito ha usado la escritura como terapia, y aunque le salió la una u otra lágrima, escribir su historia le ayudó a ganar claridad y trabajarse emocionalmente el pasado.

El siguiente artículo ha sido escrito por A.S. Se trata de una historia real de un padre, falsamente denunciado por violencia de género.
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Hace unos 25 años conoció a una chica. Era guapísima, simpática, trabajadora, y frecuentaban los mismos sitios porque tenían muchos amigos en común. 

Fulanito tenía pareja, y Fulanita también. Siempre hubo respeto, sin líos ni aventuras. Se vieron durante unos 4 años en reuniones de amigos, hasta que de repente dejaron de verse unos 18 años, aunque viviendo ambos en la misma ciudad pequeña.

El día en el Fulanito cumplió 41 años, de gran sorpresa e inesperado, Fulanita le envió una solicitud de amistad en Facebook. 

Durante 3 meses hablaban casi a diario por messenger y WhatsApp. En estos tres meses de charlas, Fulanita le contó a Fulanito que vivía en un pueblo, que había tenido dos hijas con dos hombres, que había estado trabajando hasta casi ese momento pero que le habían concedido la renta de garantía de ingresos) y que ella quería tomarse una temporada sabática para disfrutar de su hija menor, que tenía 9 años en aquella época. La mayor tenía 15 años pero vivía con los abuelos materno. 

Después de tres meses de charlas virtuales, decidieron verse en persona y quedaron. Han tardado tanto tiempo porque ella tenía problemas de salud. Le diagnosticaron epilepsia, según ella cuenta. 

Desde el primer momento en el primer reencuentro saltaron las chispas. Muy buena conexión entre los dos, como si no hubiesen pasado todos estos años. 

Se acercaron las vacaciones de semana santa, y decidieron escaparse juntos con la pequeña de vacaciones a uno de Fulanitos rincones mágicos, un sitio muy tranquilo y romántico, en la costa del norte de España.

Durante las primeras vacaciones juntas, Fulanita empezó a venderle a su ex y padre de la niña pequeña como maltratador que le hacía la vida imposible. Fulanita quería evitar en primer lugar que Fulanito hablase con él, para que tuviese rechazo hacia él. Para que Fulanito no descubriera la verdad. Y para conseguir que fuese más espléndido con la pequeña y con Fulanita.  

Pero en aquel momento, el pobre Fulanito no era consciente de esto. Al contrario, por supuesto que se le ablandó el corazón escuchando las historias de malos tratos y se sentía como un héroe que rescataba a la princesa de las manos de un monstruo. 

La convivencia durante las vacaciones fue estupendo entre ellos tres en la que la niña se adaptó muy bien a Fulanito. Y Fulanito a ellas.

Al volver de ese sitio mágico, se dieron cuenta de que querían más. Fulanita le preguntó a Fulanito a la semana de volver de Lugo que si quería irse con ellas a vivir. 

Como Fulanito tenía un propio piso y ellas dos vivieron de alquiler, les ofreció venirse a vivir con él en su piso, ya que así podrían ahorrar dinero. 

Y así fue que los tres comenzaron a vivir juntos. 

Fulanito compró muebles para montar y decorar una nueva habitación para la niña. Incluso una cama nido, para cuando les visita la hija mayor, o por si ella se decidía a venir a vivir con su madre, su hermana y Fulanito.

Pero la mayor jamás vino porque sus apegos a los abuelos maternos, que incluso le habían criado por gran parte, eran más fuertes que el deseo de estar con su madre. 

Al principio, la convivencia entre ellos fue un sueño maravilloso, hasta tal punto que con el tiempo, llegaron a hablar sobre darle a la pequeña un hermano. 

Fulanito siempre quiso ser padre. Pero a sus 40 años pensaba que su destino no incluía el serlo, y aceptó ese destino, sabiendo que Fulanita ya tiene dos hijas y dijo no querer tener más. 

Ese mismo año, en un Junio de un verano caluroso, a Fulanito le vinieron un día la pequeña y su madre mano a mano diciéndole que la pequeña estaba preguntándole a la madre sobre cuando le íbamos a dar un hermanito. 

La misma noche, Fulanito y Fulanita decidieron que sí le van a conceder ese deseo.

Fulanita quedó embarazada a la semana después de la decisión de ampliar la familia, y con gran ilusión fulanito compró otra habitación para el nuevo miembro en camino. Y no solo eso. Además de una reforma con armarios empotrados, cuartos de baño, ampliación de cocina, también cuna, bañera, juguetes, ropa. No faltaba absolutamente nada para que todos pudieran ser felices juntos.

En marzo del año siguiente nació su hijo, precioso y sano. Fulanito era el hombre más feliz de la tierra. Sus padres y los de ella estuvieron ese día para ver al niño también por primera vez. 

A los 4 días, los padres de Fulanito se marcharon ya que el padre estaba enfermo y tenía una cita médica, no podían quedarse más, pero volverían en cuanto pudiesen. 

Tres días después, ya juntos en su casa con el nuevo miembro de la familia, a Fulanita de repente le entraron celos injustificados y se puso furiosa sin razones. 

Fulanito tiene una minusvalía y no trabaja, igual que ella, por lo tanto estaban todos los días, todo el día juntos y así Fulanito intentó demostrarle que se estaba equivocando. 

Fulanita le dijo que una menganita que vive a 900 km de su casa, se puso en contacto con ella misma para decirle que Fulanito le andaba tirando fichas de nuevo. 

Cuando se lo contó a Fulanito, él le dijo que iban a hacer dos cosas:

La primera era que la próxima vez que se pusiese en contacto la menganita con Fulanita, que le diese pruebas. Evidentemente, por la distancia y ya que no se habían separado ni un minuto desde que empezaban a vivir, si Fulanito hubiera hecho eso, tenía que haber sido por teléfono o Internet. 

Cualquier pantallazo hubiese bastado pero como era imposible, Fulanito le dijo a Fulanita que la respuesta de la menganita sería que había sido en conversación telefónica. Al tener factura electrónica le dijo a Fulanita que le preguntara a la Señora Menganita a qué número había llamado Fulanito y en ese mismo instante verían la factura para ver si Fulanito había hecho alguna llamada a ese número, que obviamente tampoco. 

La segunda cosa que acordaron era ir a continuación a una comisaría para denunciar a la menganita tras ese "interrogatorio" con las pruebas. 

La siguiente semana,  Fulanita le dijo que había vuelto a hablar con la menganita y que ella le dijo que tenía que confiar en ella, que no tenía por qué contestar a las preguntas de Fulanita. Y que se fiase de su instinto de mujer. 

Esta vez, Fulanito le dijo que podrían ir juntos a denunciar, pero Fulanito respondió había borrado las supuestas llamadas y las conversaciones con la Señora Menganita. Y, que no no quería denunciar. 

Todo lo anterior se repitió en bucle hasta 4 veces a lo largo de 18 meses. 

En especial salían sus reproches cuando Fulanitos padres les visitaban o cuando iban a verles ellos. 

Todo pareció como un plan diseñado para acabar con su paciencia o que Fulanito perdiese las formas  para que Fulanita podría ponerle una denuncia. 

Por eso el día que fulanito encontró una cantidad abundante de droga dentro de una bolsa abierta, en un cajón pequeño a la altura del suelo accesible para el niño y en la propia habitación del pequeño , se le rompieron los esquemas.

Un fin de semana se marchó a casa de sus padres con el niño y Fulanito estuvo 4 días sin verles. Incluso intentó llamarle, pero no le cogió las llamadas. Aunque estaba desesperado, no insistió mucho para darle espacio.

Los siguientes 18 meses fueron un bucle del mismo asunto siempre. Celos, dramas, acusaciones por parte de Fulanita. Lo más destacado fueron las navidades, en las que los padres de Fulanito volvieron.

Por las frecuentes discusiones provocadas por Fulanita, se tuvieron que marchar antes de lo previsto, porque no querían verse en medio de un momento difícil dentro de la pareja y no aguantaban más ver sufrir a su hijo y a su nieto, y sí, también sufrían por verle a ella en aquella espiral de autodestrucción.

Al final, Fulanita decidió empezar un tratamiento psiquiátrico porque veía que estaba rompiendo todo lo bonito que habían creado. 

Mucha medicación que le hacía pasar los días y noches en la cama, menos cuando se levantaba para empezar con los celos. Fulanito intentó hablar con médicos, psicólogos, y convencí a Fulanita a ir a terapia de pareja. 

Llevaban 3 sesiones hasta que Fulanita no quiso ir más.

No paraba de gritarle a Fulanito e insultarle delante de los niños. Seguía marchándose a casa de sus padres durante días cada dos por tres...

Un día, buscando un cable de un aparato por casa, de esas cosas que acabas mirando hasta debajo de la almohada, Fulanito abrió un cajón a la altura del suelo, en la habitación del pequeño y encontró una bolsa abierta con gran cantidad de polvo de anfetamina (Speed). 

Droga encontró Fulanito en 4 ocasiones, 1 vez gran cantidad, a la semana del primer hallazgo la segunda y en esta ocasión utensilios, y la tercera y cuarta restos de haberse estado drogando más espaciadas en el tiempo en visitas intermitentes a la casa ya que como después relato, se vió obligado a tener que marcharse para poder defenderse.

Además una libreta manchada, tarjetas y un billete enroscado. Fulanito se asustaba mucho ya que Fulanita también se estaba medicando con 11 pastillas al día de psiquiatría y epilepsia y le daba el pecho al niño. 

A partir de ese momento, Fulanito habló seriamente con ella, pero como vio que ella le mentía y además cargó contra él e incluso le coaccionaba diciendo que se iba a suicidar por culpa de Fulanito...Fulanito decidió hablar con su padre.

Fulanito le dijo al padre de ella que estaban pasando cosas muy malas y extrañas, ya que cuando empezaron los celos, él me dijo "si, claro, a 900 km te vas a ir a echar un polvo" y la madre "ya empieza otra vez con lo mismo" . 

A los dos días, tras decirle ella que se iba a suicidar por culpa de Fulanito, el padre de ella se enfadó con Fulanito. 

Le dijo a Fulanito que su hija le había dicho lo de la droga pero que se la estaba guardando a una amiga....Fulanito le preguntó si se creía eso y sin más le empezó a recriminar que Fulanito estaba insinuando que su hija traficaba.... No volvían a hablar jamás. 

A los pocos meses, cuando Fulanita empezó a denunciar a Fulanito, las 10 veces que llamó a la policía le avisaba a su padre que acudía al portal a hablar con la policía. 

Como la policía no encontraba delito para detener a Fulanito, le preguntaban al padre si podía ir su hija con él a pasar la noche a su casa. Pero el padre decía que no cabían, que no tenía sitio.

Después de este día, Fulanita empezó a buscar broncas y drama a todas horas. Además delante de Fulanito, ella empezó a hablar por teléfono con un chico dando apariencia de que salían juntos. 

Además, ella llamó hasta 10 veces a la policía en un intento de denunciar a Fulanito. 

No le detuvieron nunca, ni tampoco a lo largo de su vida... no mostró celos aunque tuviese roto el corazón, era consciente de que nadie puede retener a nadie en su vida, ni aunque haya un hijo en común, ni tampoco cayó en ninguna de sus provocaciones.

Durante un periodo largo de tiempo antes de que empezase las denuncias y las visitas policiales a domicilio, Fulanito tuvo que acudir tras pasar por médicos, pediatras, psiquitras proyecto hombre, servicios sociales buscando ayuda para saber qué tenía que hacer. Finalmente acudió a la policía donde le incluyeron como víctima de violencia doméstica.

Le aconsejaron que grabase todo en audio y que si empezaba una bronca que se fuera inmediatamente de casa.

Y tristemente le aconsejaron que se separasen. Y también le dijeron que ella le iba a denunciar por malos tratos, porque era una separación de libro.

Aun así, Fulanito tenía mucha esperanza. Y juntos volvieron a ver a una psicóloga de pareja. Ella les prometió que podían irse de vacaciones este verano con el chip cambiado. Fulanito estaba dispuesto a salvar la familia y ayudar a la madre de su hijo, Y también Fulanita quería trabajar por un cambio positivo. 

Pero, tristemente, nada cambió, al contrario, empeoró. 

Al poco de llegar de vacaciones un viernes, Fulanita llamó por primera vez a la policía y le pidieron a Fulanito a ver si podía pasar la noche fuera para evitar tensiones, el accedió ya que era lo que le habían recomendado en el programa de víctimas... Al día siguiente ella puso su primera denuncia añadiendo malos tratos a lo largo del tiempo...

Cuando le puso la segunda denuncia, Fulanito se vio obligado a irse de su propia casa temporalmente en principio y vivir con su hermana a 600 km. Le pedía a Fulanita que le enviase fotos del pequeño, pero ni siquiera eso le daba. 

Fulanito puso una demanda de medidas cautelares. A los 15 días le mandó un burofax diciéndole que le dejase estar con el pequeño 15 días a poder ser en su casa para que el pequeño no cambiase rutinas de guardería, etc... 

Por supuesto que Fulanita lo ignoró, ni respondió.

Entonces decidió Fulanito, volver a su casa para recoger a su hijo. Cómo sabía que no podía ir solo, su hermana le acompañó. 

Cuando llegaron a la casa y Fulanita vio a los dos, ella cogió al niño y se fue corriendo, sin siquiera dejarle dar un beso al pequeño. 

Como era la casa de Fulanito, entraron en la casa y esperaban la vuelta de Fulanita. A los 5 minutos la policía llamó a la puerta, denunciando que Fulanito iba a secuestrar al niño

Tras enseñarles la demanda y el burofax, los agentes mediaron entre Fulanito y Fulanita, y al día siguiente pudieron llevarse al pequeño y se fueron a la casa de los abuelos para pasar las vacaciones. 

A los quince días lo trajeron de vuelta a la casa donde esperaba Fulanita como habían acordado. 

Durante los siguientes 2 meses no hubo manera de hablar con ella para que Fulanito pudiera estar con el peque. La única solución que le quedó eran hacer los 600 km desde casa de su hermana para ver a su hijo tras la valla de la guardería, sin que el peque pudiese ver a su padre ya que si delataba mi presencia en la guardería era probable que Fulanita le pusiese más denuncias, además el pequeño podía tener una mala reacción por no poder abrazarle tras una valla.

Finalmente y sin saber fecha del juicio aún y negociando en balde vacaciones de Navidad le dijo Fulanito un día: “Dice mi abogada que al niño no lo vas a ver hasta que lo diga el juez, que es lo mejor para él.”

Al día siguiente, Fulanito cogió el coche e hizo una vez más los 600 km para recoger al niño de la guardería media hora antes de la salida y se lo llevó a casa de sus abuelos maternos 800km,  no sin antes comunicárselo a la madre y al juzgado.

Mientras tanto ella siguió poniendo denuncias. 

Al mes tuvieron el juicio de medidas cautelares. Le dieron la guardia y custodia a ella porque no acreditó que Fulanito había hablado con los servicios sociales sobre el asunto de la droga.

La casa propiedad de Fulanito se la devolvió la jueza a Fulanito y un régimen de visitas que consistía en dos visitas intersemanales y fines de semana intercalados y vacaciones por mitades con intercambios en un punto de (des)encuentro.

Para Fulanito y Fulanita ha sido una solución positiva por razones subjetivas: Para él, para evitar cualquier otra denuncia. Para ella, para poder seguir con su papel teatrero ante testigos, inclusivo tenía a los trabajadores del punto de encuentro a su favor, haciendo informes descaradamente mintiendo, omitiendo información, favoreciendo a ella de manera descarada y poco objetiva. En fin, le estaban haciendo el trabajo sucio de frenar las visitas o hacer chanchullos con los periodos de vacaciones.

Hace poco ha sido el juicio definitivo de medidas,y Fulanito y Fulanita llegaron a un acuerdo. Fulanito puede estar con su hijo 14 días al mes y le sigo pagando una pensión generosa. 

Fulanita sigue viviendo con sus padres y el pequeño va creciendo. Pero se le va viendo las intenciones de utilizarlo y alienarlo, igual que hacía con sus hijas de sus respectivos padres. Incluso las hijas fueron a mentir a los juicios penales y les pillaron de manera descarada. Fulanito aún recuerda cómo la hija mediana le decía a Fulanita "Mamá, para hora y media que nos vemos esta semana vamos a hablar de otra cosa que no sea meterte con mi padre", entre sollozos (custodia compartida con intersemanal) 

3 años y 3 meses de tortura utilizando al pequeño y viendo cómo le quieren robar su infancia. 

La frase final que dejó Fulanito: 

Intentaré que jamás se le borre la sonrisa al pequeño y le daré todo el amor que necesita, no tengo más prioridades en la vida.

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2 comments on “3 Años de Tortura Emocional, Denuncias Falsas, Drogas y Alienación Parental”

  1. Me identifico con tu historia, viví algo muy parecido con mi ex pareja y me gustaría hacer algo parecido, quiero ayudar a más gente que se encuentra en una relación tóxica a identificar patrones a tiempo. Quiero compartir mi historia tambien

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